Contraindicaciones del Método

Repase las contraindicaciones antes de solicitar el alta
"Relajación Autógena"

ATENCIÓN: Repase atentamente las contraindicaciones que aparecen en esta página antes de proceder a solicuitar el alta y consulte con el profesor ante cualquier duda o ante cualquier sospecha de que pudiera estar contraindicado para usted. Solo estando exento de las contraindicaciones puede usted entrenarse. .

En cuanto a las contraindicaciones, el último consenso del comité internacional para la coordinación de la enseñanza y aplicación clínica de la psicoterapia autógena (ICAT), celebrado en 1977, ha permitido la elaboración de la siguiente lista de no indicaciones, contraindicaciones absolutas y contraindicaciones relativas:

I. No indicaciones.
Se trata de aquellas condiciones en las que no es aconsejable iniciar un tratamiento de entrenamiento autógeno básico.

1. Individuos sin motivación para aplicar los ejercicios de una manera adecuada (por ejemplo psicópatas recalcitrantes).
2. Cuando no es posible un control crítico y cuidadoso de los síntomas de entrenamiento.
3. Cuando la evaluación diagnóstica diferencial entre los síntomas de entrenamiento no puede efectuarse debidamente.
4. Durante episodios agudos de psicosis esquizofrénica. Bazzi y Klumbies advierten, en este contexto, que debe ejercitarse sumo cuidado en la aplicación del método durante las fases no agudas de la esquizofrenia, e interrumpirlo en caso de que aparezcan elementos psicóticos durante la práctica del mismo.
5. Personas ton deficiencia mental severa, esto es, con cociente intelectual por debajo de 50. Pacientes con grados menos severos de retraso mental pueden beneficiarse del método, como tratamiento de posibles alteraciones comportamentales o neuróticas asociadas.
6. Niños por debajo de los 5 años de edad. Los ejercicios básicos pueden ser aplicados a niños de 5 o más años, teniendo en cuenta las precauciones y adaptaciones necesarias.

II. Contraindicaciones absolutas.
Se trata de cualquier condición o situación en la que el tratamiento resulta inapropiado o potencialmente peligroso. Generalmente, el entrenamiento básico produce en estos casos, o puede producir con gran probabilidad, modificaciones funcionales y secuelas perniciosas para la salud del paciente.
7. Pacientes en riesgo inminente de infarto de miocardio, a menos que estén monitorizados en una unidad de cuidados intensivos y supervisados por un médico cardiólogo con experiencia en psicoterapia autógena. El consenso no es total en este punto, pues mientras Plzien observa empeoramiento del electrocardiograma y aumento de la frecuencia cardiaca al practicar el primer ejercicio básico inmediatamente después de un infarto agudo, Savitsky insiste en la utilidad del entrenamiento autógeno durante el periodo agudo y las primeras horas de ingreso en la unidad coronaria. Luthe considera que en los pacientes con infarto agudo debe tenerse en cuenta la posible aparición de descargas autógenas relacionadas con impulsos agresivos reprimidos, que pueden empeorar la situación funcional cardiaca.
8. Sujetos que repetidamente muestran aumentos paradójicos de la presión arterial durante el ejercicio. Luthe y González de Rivera consideran que un periodo de prueba con verbalización autógena de la agresividad debe ser intentado antes de abandonar definitivamente el método. Con frecuencia, tales aumentos paradójicos de presión arterial están relacionados con descargas de tipo agresivo, mal neutralizadas por los pacientes. Luthe recomienda además que se investigue la posibilidad de feocromocitoma. A causa de esta contraindicación es necesario medir la tensión arterial de los pacientes antes de iniciar el ejercicio, durante el ejercicio y unos minutos después de terminarlo, y ello durante la primera semana de entrenamiento y periódicamente (por ejemplo, mensualmente) después.
9. Pacientes diabéticos en los que no se puede asegurar un control químico y bioquímico cuidadoso. El entrenamiento autógeno resulta útil en la diabetes, pero altera la respuesta del organismo a la insulina, generalmente reduciendo de forma drástica pero impredecible la necesidad de la misma. De ahí que no deba intentarse la aplicación del método en un diabético, a menos que la colaboración del paciente y del endocrinólogo que lo trata esté sobradamente asegurada.
10. Pacientes con tendencia marcada a la hipoglucemia que sufren mareos durante más de 3 sesiones consecutivas.
11. Pacientes con glaucoma en los que el control tonométrico de la presión intraocular aumenta durante la primera semana de tratamiento.
12. Pacientes con reacción psicótica involutiva.
13. Sujetos que desarrollan reacciones paranoides severas, con delirio persecutorio o grandioso. La aparición ocasional de ideación paranoide no ego-sintónica durante las primeras semanas de tratamiento no constituye contraindicación absoluta, a menos que progrese hacia un franco delirio.
14. Reacciones disociativas no psicóticas, como despersonalización, estados de amnesia, fuga o estupor histérico, sonambulismo, doble personalidad, etc. . Contraindicaciones relativas. Se trata de condiciones que requieren particular cuidado en la aplicación del entrenamiento autógeno básico. Tales precauciones pueden incluir modificaciones de procedimiento, como por ejemplo evitar ciertas fórmulas básicas, o abandonar el tratamiento cuando aparecen ciertas reacciones indeseables.
15. La fórmula «de apoyo» preconizada por J.H. Schultz («estoy tranquilo» o «me siento en paz») no debe ser empleada en pacientes con tendencia a reacciones de ansiedad, inquietud y descargas motoras durante los ejercicios. Particularmente, los pacientes con neurosis de angustia, alcoholismo crónico, neurosis obsesivo-compulsiva y reacción de estrés, tienen grandes dificultades con esta fórmula, sobre todo si se aplica al principio del entrenamiento básico.
16. La asociación de imágenes placenteras o relajantes no debe imponerse a pacientes que experimentan dificultades en visualizar espontáneamente tales imágenes, o cuando las imágenes adquieren cualidades dinámicas, como si se tratara de una película o cuando las imágenes placenteras o relajantes seleccionadas cambian espontáneamente, incluyendo rasgos ansiógenos o desagradables. Cualquiera de estos fenómenos indica el desarrollo espontáneo de una abreacción autógena, procedimiento que no debe emprenderse a menos que el paciente y el terapeuta estén debidamente preparados para ello.
17. El primer ejercicio básico (fórmulas de peso) debe ser practicado con precaución cuando el sujeto experimenta ansiedad o inquietud durante o inmediatamente después de la práctica del ejercicio. Debe entonces efectuarlo bajo supervisión, y realizar ejercicios de muy corta duración (por ejemplo 1-2 minutos). Si la reacción no desaparece en el plazo de dos semanas, el tratamiento debe ser interrumpido.
18. Similares consideraciones deben aplicarse a los casos en que aparecen reacciones vasomotoras y cardíacas exageradas y desagradables, tales como congestión facial, dolor torácico, taquicardia, etc. Tanto en este caso como en el anterior, pueden aminorarse las reacciones desagradables con el empleo de «fórmulas reducidas», en las que se disminuye el área anatómica por la fórmula (por ejemplo, «mi mano es pesada», etc.).
19. El segundo ejercicio básico (fórmula de calor) no debe practicarse cuando la temperatura ambiente es anormalmente alta.
20. También existe contraindicación para el segundo ejercicio básico cuando aparecen reacciones motoras exageradas, como por ejemplo sensación de pulsación, opresión, edema, mareos, sensación de vacío en la cabeza, síntomas iniciales de desmayo, etc. Como en el Caso de las reacciones exageradas al primer ejercicio, pueden ensayarse las fórmulas reducidas, y practicar numerosos ejercicios durante muy cortos períodos de tiempo.
21. El tercer ejercicio básico (fórmula cardiaca) debe interrumpirse cuando aparecen excesivas y desagradables descargas autógenas relacionadas con el corazón, tales como dolor precordial, taquicardia, tensión, etc.
22. El tercer ejercicio básico debe introducirse con sumo cuidado, y acompañado de una relación psicoterapéutica positiva, en pacientes con alteraciones cardiacas funcionales (infartofobia, astenia neurocirculatoria, neurosis cardiaca, etc.).
23. En pacientes que han desarrollado excesivas reacciones vegetativas durante la práctica del primer y segundo ejercicio básicos, el tercer ejercicio debe ser pospuesto hasta un tiempo de aplicación más tardío que el que normalmente le correspondería.
24. La práctica del tercer ejercicio debe también ser interrumpida cuando aparecen caídas bruscas y marcadas de la presión arterial, en pacientes hipertensos, con sentimientos de incomodidad y angustia.
25. El tercer ejercicio debe ser omitido en pacientes que siguen tratamiento con hemodiálisis.
26. El tercer ejercicio debe ser omitido por pacientes que sufren de hipertiroidismo.
27. Se recomienda la no aplicación del tercer ejercicio básico en niños menores de los 10 años.
28. En niños mayores de 10 años, debe evaluarse detenidamente su madurez intelectual y su capacidad de adherirse a las instrucciones terapéuticas, antes de iniciar el tercer ejercicio básico. Esto es debido a que, con relativa frecuencia, niños y adolescentes tienden a experimentar con las fórmulas, intentando acelerar, disminuir, o de otra forma alterar el ritmo cardíaco idóneo, con posibles consecuencias desagradables.
29. El cuarto ejercicio básico (fórmula de la respiración) debe ser introducido con sumo cuidado, y después de haber desarrollado maestría en los otros ejercicios, en pacientes con procesos patológicos del sistema respira torio (por ejemplo, asma bronquial, tubérculosis pulmonar, etc.).
30. Sujetos que han practicado con anterioridad métodos que incluyen control consciente de las funciones respiratorias, encuentran particular dificultad en adoptar la actitud pasiva durante el cuarto ejercicio.
31. El quinto ejercicio básico (calor en el plexo solar) no debe ser aplicado en sujetos que no pueden localizar interoceptivamente su plexo solar.
32. La práctica del quinto ejercicio básico debe ser interrumpida cuando el sujeto experimenta dolor en el área abdominal al iniciar el ejercicio. En estos casos, es aconsejable efectuar examen orgánico detenido para eliminar la posibilidad de enfermedad orgánica.
33. La concentración en el plexo solar no debe ser realizada por sujetos con lesiones del aparato digestivo (úlcera péptica, carcinoma, condiciones hemorrágicas, gastritis hipertrófica, hipertensión portal, etc.).
34. El quinto ejercicio básico debe ser evitado en pacientes diabéticos que muestran disminución exagerada de la tolerancia a la insulina, y episodios frecuentes de hipoglucemia de comienzo brusco.
35. El quinto ejercicio básico no debe practicarse por pacientes que sufren de hiperinsulinismo o de otras formas de hipoglucemia.
36. La práctica del quinto ejercicio básico debe ser interrumpida en pacientes con angina pectoris que experimentan sensaciones desagradables en el área precordial durante las primeras sesiones con este ejercicio.
37. El quinto ejercicio básico no debe ser practicado durante el embarazo, particularmente durante los tres últimos meses del mismo.
38. El quinto ejercicio básico no debe ser utilizado en niños sin la suficiente madurez intelectual como para practicar la fórmula correctamente, manteniendo adecuado contacto mental y sin experimentaciones inapropiadas.
39. El sexto ejercicio básico (frescor en la frente) debe ser interrumpido en sujetos que consistentemente experimentan inicio o empeoramiento de cefaleas durante o después de este ejercicio.
40. El sexto ejercicio básico debe ser introducido con precaución en pacientes con lesiones cerebrales. Aproximadamente la mitad de estos pacientes experimentan reacciones desagradables, que requieren la interrupción de esta fórmula.
41. El sexto ejercicio básico debe ser evitado en pacientes con epilepsia.
Fuente Bibliográfica: José Luis González de Rivera. 1980.
PSICOTERAPIA AUTÓGENA. Capítulo 39. Publicado en el «Manual de Psiquiatría»
Editorial Karpos. Madrid